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Mario Lettiere, Director Periodistico
Carlos Stephan, Director de Arte
Punto y Aparte
Editora SRL
San Juan 25
F.Varela.
Te: 4355-5555
Opinión - 15/02/2010
Es increíble el estado en que se encuentra nuestro país en estos tiempos dónde los desencuentros e insultos son cosa diaria. Muchos años atrás, ni por asomo el pueblo vivía en estado de zozobra ni de enojos de unos contra otros, como es fácil comprobarlo hoy, antes por el contrario, con los políticos que no descansan un instante para lanzar improperios muchas veces ofensivos para unos y para otros. En aquellos tiempos, ya idos, la educación familiar era casi unánime, con sus diferencias de matices, pero unánime al fin. Hoy las autoridades que entienden en materia de educación popular parece que están dispuestas a volver a los viejos - pero renovados en algunos aspectos - planes de enseñanza; mas creo que no se debe dejar en el olvido aquella costumbre de enseñar a niños y jóvenes que los conocimientos se adquieren teniéndo en cuenta el axioma de Juan Enrique Pestalozzi que decía: "principio", "medio" y "fin".
La política en la actualidad se nos presenta como una práctica sólo con la finalidad de desprestigiar a quien no piensa de la misma manera que uno; y el que mediáticamente tiene la oportunidad no la desperdicia para denostar a su adversario. Y se lanza en la lucha dura de palabras y frases, la más de las veces hirientes, para ganar la simpatía de una parte de la opinión sin tener en cuenta que primero está el respeto hacia las ideas del otro y que además nadie es dueño de la verdad...
En esta dura contienda verbal no se advierte ninguna finalidad constructiva para el beneficio del país. Lo mas reciente que se pudo ver por televisión es algo que duele mucho: el estado deplorable del Hospital de Formosa en el que la suciedad y las cucarachas por doquier son más que evidentes. ¡ Así no se puede mejorar ni por aproximación la salud pública ! Entonces, es más que imperioso transformar la práctica de la política entre quienes ocupan cargos electivos para desarrollar una política - valga la redundancia - moral y cultural beneficiosa para todos por igual y llegar alguna vez a la tan declamada felicidad general. O bienestar general.
Sin duda hay muchos otros problemas que afligen a la sociedad moderna y que hace falta poner en el tapete de los gobernantes para ser estudiados detenidamente y ser resueltos y crear en la ciudadanía, la confianza en el trabajo honesto y sincero de los " políticos" que tienen en sus manos esa tarea tan delicada e importante.
En el ruedo político argentino hay quienes tienen verdadera vocación para trabajar denodadamente en la mejora de las cosas, sean éstas materiales ó morales, sólo es cuestión de quitarse de la cabeza toda idea de confrontación ideológica perjudicial y no hacer uso de vocablos y frases hirientes hacia el ocasional adversario en la lid política. Sería una manera de dar a la juventud un magnífico ejemplo de convivencia saludable en democracia. Por citar tan sólo un ejemplo entre los muchos existentes en la actualidad: la juventud carece de rumbos debido a la falta de una adecuada educación y de ética. (Recordemos aquí que la Ética es una parte teórica de la valoración moral de los actos humanos, y también conjunto de principios y normas morales que regulan la actividad humana) que la conduzca a la práctica de actitudes que sean del agrado de la sociedad. El consumo de alcohol y narcóticos les ocasiona estragos llevándola hacia un destino incierto...
Los diputados , senadores, dirigentes políticos, sindicales y sociales deberían dejar a un costado el encono a la hora de discutir, y con serenidad y total actitud constructiva, debatir los asuntos inherentes a la sociedad, tales como la delincuencia, la corrupción, la inseguridad, las pésimas conductas administrativas, entre otras tantas, y ponerse a trabajar en la construcción de una sociedad progresista donde no exista la pobreza extrema ni la falta de salud, educación y trabajo.
Llegaríamos así a un Estado ideal que podría ser llevado a la realidad. Sólo es cuestión de capacidad y decisión por parte de las mujeres y hombres que actúan en la política argentina.
¡ No es fácil pero no imposible !
Héctor R. Cataldo