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F.Varela.
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Policiales - 30/06/2010
Los padres de Sebastián Veloz, el muchacho que con 18 años perdió la vida bajo los balas disparadas por un oficial de la Federal el domingo a la mañana, dieron su versión de los hechos. Hablan de un caso de gatillo fácil”
Patricia Rodríguez y Rubén Veloz son los padres de Sebastián, “Seba”, “El Gordo”, como cariñosamente solían llamarlo. Este matrimonio del barrio Don Orione de Florencio Varela, está quebrado por el dolor. Pide hablar con Varela al Día para hacer conocer a los vecinos su punto de vista con la tragedia que les toca vivir. Hablan en la cocina de su casa. Detrás de la puerta que da al living, está el ataud con los restos de “Seba”, baleado por un oficial de la Policía Federal el domingo por la mañana. Rubén y Patricia juran que su querido “Seba” no era delincuente. “Tenía sus cosas, porque no se las puede negar, como todo pibe de barrio, pero nunca en su corta vida había ingresado en una comisaria”. Faltan dos horas para que el cortejo fúnebre deje Don Orione con el cuerpo del pibe que lo vio nacer. Rubén da su posición y se acongoja a las 13 de ayer. Dice el hombre que este caso no puede quedar asi, con un policía que disparó su arma contra los tres muchachos que estaban desarmados. Asegura que no era necesario balearlos y menos como fue asesinado su hijo, quien estaba dormido en el Ford Falcon, en el asiento del acompañante. Patricia dice que por lo que pudo armar del rompecabezas, “Seba” había salido con unos amigos y junto a su marido se enteró de su trite final el domingo a las 9 de la noche en la Comisaría Primera, tras buscarlo durante el dia y en todos lados.
Decenas de amigos del joven llegaban a la casa de los Veloz para despedirse de “Seba”. “Esto pasa porque no era un pibe malo. Puede preguntar en todo el barrio como era mi hijo. El tuvo este problema porque anduvo ese dia con malas juntas, pero esto no es motivo para que se lo tilde de delincuente”, destaca Rubén.
Cabe recordar que el domingo a las 8:30 de la mañana un policía que transitaba la calle Picheuta, en el barrio General San Martín, fue sorprendido por dos sujetos que bajaron de un Ford Falcon armados con una cuchilla y un destornillador. El policía entregó su mochila al tiempo que desenfundó su arma reglamentaria. El cabecilla del grupo, conocido por el apodo de “Finito”, recibió 4 balazos. Otro cómplice fue alcanzado por un balazo en el abdomen. Herido y todo escapó a la carrera para ocultarse en la empresa 178 de la avenida Hudson, donde fue detenido. “Me contaron que este muchacho está internado y dijo que la policía le pidió que cambie su declaración”, dice Patricia temiendo que todo sea para favorecer la situación del policía que aún está detenido. La mujer asegura que su hijo estaba dormido en el auto, porque había tomado de más, cuando el policía comenzó a disparar. Patricia y Rubén quieren saber que pasó. Por este motivo habrán de acudir a la Fiscalía del doctor Hernán Bustos Rivas. Como sea, aseguran que El Gordo no era ladrón, se equivocó el domingo con la junta, que lo llevó a la muerte.