Diario Varela al Dia

Matrimonios y algo más


Opinión - 15/07/2010

Sr. Director:
Analizando el tema, veremos que la palabra matrimonio viene de mater, matri... madre en español, y monio: rápida y burdamente, es la moneda. Patrimonio, los bienes del pater (papá) , matrimonio, los bienes de la... etc.
El matrimonio, en todas las civilizaciones, y sea singular (hombre y mujer) o plural (un hombre muchas mujeres, poligamia - una mujer varios hombres, poliandria), es un contrato. Un contrato que puede complicarse o simplificarse, generalmente, siguiendo pautas estrechamente vinculadas a lo económico.Salvo en las ceremonias religiosas (bendición o invocación a seres superiores para que protejan el contrato) nadie habla una palabra de amor. Se habla de asistencia mutua. No vaya a buscar el código civil, es tan anticuado que todavía se habla del hombre como proveedor y la mujer como sirvienta, aunque hayamos evolucionado y los matrimonios actuales sean de igual a igual. Este amoroso encuentro de dos, solo es contemplado desde el angulo económico, porque lo del amor es un invento muy reciente en la historia de la humanidad. La finalidad del matrimonio es, (no me atrevo a decir era) para la mujer, lograr la manutención de su prole. Y para el hombre, lo inflexible y eterno del lazo (celos y castigos a la infidelidad incluidos) es una manera de asegurarse que su prole lleve sus genes y no herede sus bienes ningún guacho.
Y entonces, el matrimonio entre personas del mismo sexo, ¿qué es?
Algo para hacernos hablar y debatirnos en contiendas al cuete.
Si dos personas del mismo sexo se aman, desean estar juntos, ayudarse mutuamente y declararse herederos solidarios, pueden hacerlo cuando quieran. Han podido todo el tiempo. Solo tienen que elaborar un lindo contrato, acorde con sus necesidades y aspiraciones, llevarlo ante un escribano o el juez de paz para que le de validez legal, y chau. Si cuando lo hacen, los amigos quieren tirarles arroz, no creo que moleste mucho al vecindario. Si quieren hacer una linda fiesta, y vestirse todos de blanco, genial, guardenme un vasito de champan.
Lo que hagan luego, en la cama o fuera de ella, es parte de sus vidas privadas, y mientras no se lastimen (porque ningún contrato permite que uno lastime a otro) pueden hacer lo que se les cante.
Si lo que se pretende con el matrimonio, es que la sociedad acepte que uno de los contrayentes sea lo que no es, entonces, nos encontramos frente a un problema, ya que la no aceptación de la realidad puede ser muy fulera y complicada. Pero está visto que la sociedad está dispuesta a aceptar que alguien con pollera y tetas, es una mujer, sin importar la clase de hormonas que cargue, así que por ahí tampoco pasa el problema.
¿Y si no hay problema, por qué hacerse tanto problema?
Muriel Ochoa



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