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Mario Lettiere, Director Periodistico
Carlos Stephan, Director de Arte
Punto y Aparte
Editora SRL
San Juan 25
F.Varela.
Te: 4355-5555
Interes General - 23/07/2010
Cuatro situaciones que han sido planteadas en este diario y no han logrado la consideración de las autoridades en modificarlas. No se necesitan altas sumas de dinero para cambiar. Hace falta voluntad, que es gratis
“Es necesario que alguien se acerque a la estación Varela, del lado sur, y observe de qué manera la gente es maltratada para tan solo esperar el colectivo sobre los cordones de Lavalle. Teniendo las garitas de las fotos, los pasajeros en días de lluvia se tienen que proteger debajo de los árboles"
Lo antedicho fue publicado por Varela al Día el 25 de Septiembre de 2009. Nótese el tiempo transcurrido. El intendente Julio Pereyra nos dijo el martes pasado, en una entrevista con este diario, que hay muchas cosas positivas que los medios pueden llevar a la población. No está en nada equivocado. Esta es una noticia positiva, en beneficio de la gente, como es el hecho de lograr refugios sobre la calle Lavalle. Sucede que algunos funcionarios están más arriba que Pereyra y no le dan (hablando mal y pronto) ni cinco de pelota a las cosas que la prensa publica, salvo dos o tres excepciones, que siempre están atentos a solucionar los problemas. Los demás, hacen la suya, hasta que Pereyra los levante en peso y los eche a la m... Entonces quienes generan las cosas negativas son los propios e incompetentes funcionarios. Al que le quepa el sayo, que se lo ponga.
Esta nota, seguramente, caerá en el saco roto del señor Claudio Aguirre, responsable del ordenamiento urbano municipal. Pero vale preguntarse: ¿por qué motivos se instalaron garitas en un lugar por donde no pasan los colectivos? ¿Qué cantidad de plata se gastó? ¿Por qué nadie se acerca por el lugar los días de lluvia a ver como la gente se moja, pudiendo correr esas garitas unos metros a la vereda? ¿Por qué cuesta tanto todo en Florencio Varela? Mientras el intendente busca recursos y viaja para lograr cosas para Florencio Varela, muchos ni demuestran intenciones de hacer algo por la ciuidad.
CAMIONES Y BANCOS
Llevamos más de un año y medio diciendo que el tránsito pesado no puede pasar por el centro de Florencio Varela. Nos cansamos de sacar fotos y los camiones como si nada siguen pasando por la avenida San Martín, a pesar que una ordenanza lo prohíbe. Al mismo tiempo los inspectores de tránsito multan a quien se atreva a estacionar sobre la colectora oeste del bajo nivel, justo en la puerta de los bancos, hecho por el que no existe ordenanza que lo prohíba. Alguien nos hizo el siguiente planteamiento, en el lugar, y lo damos conocer: "Por la colectora no pasa el transporte de colectivos. En la zona, hay tres bancos, de los 6 que tiene Varela. La gente que mueve dinero importante debe estacionar lejos porque en ese lugar, vigilado por cámaras de seguridad del municipio, no se permite estacionar. Fíjese que incoherentes que son porque alguien que sale con una suma de dinero importante puede ser seguido desde la misma puerta del banco y asaltado donde ha dejado el auto, como viene sucediendo. ¿En qué cambia que en horario bancario se pueda estacionar y fuera del horario este prohibido?"
El vecino tiene razón. Si esto no se modifica, se está en presencia de algo con fines netamente recaudatorio, pues por la seguridad de la gente que opera en los bancos, esto va en contra. Y no se puede hablar del ordenamiento cuando en la calle Moreno y San Martín, a 50 metros, sobre la vereda estacionan los vehículos, obligando a los peatones a caminar por la calle. ¿Quién puede ver esto? ¿Quién aplica multas? Es injusto salir de pagar una infracción en el tribunal de faltas por mal estacionamiento y ver que otros estacionan en el mismo lugar u otros lugares prohibidos y no pasa nada. Este diario ha publicado de qué forma el transporte escolar hace lo que quiere, con decenas de chicos en sus unidades y no se toman medidas. Se detienen a la salida del bajo nivel para hacer bajar a los chicos sobre la colectora este, en la esquina de Boccuzzi y todo sigue igual. Frenan en la puerta de la Escuela 11 donde el cartel dice prohibido estacionar. Quizás esos chicos que transportan estos escolares impunes estén capacitados para hacer la Boleta de la Vergüenza. Más incongruencia, no puede haber.
AVENIDA CALCHAQUI
Días pasados publicamos el atascamiento de tránsito que se genera a toda hora del día sobre la avenida Calchaquí, en el Cruce Varela, por el estacionamiento de los colectivos en el medio de la avenida. Esto sucede porque las dársenas construidas para los colectivos, se han convertido en una playa de estacionamiento de vehículos particulares. Se aduce que las obras no están concluidas, pero están paralizadas desde diciembre de 2009. Dicen que en 20 días se retomaran. Pero ya ha transcurrido 7 meses de atascamientos y riesgo para la gente que debe subir a los colectivos en el medio de la avenida. ¿Tanto puede costar en levantar un teléfono y ordenarle a las líneas de colectivos que vuelvan a parar en las dársenas? Las obras ya están listas en su totalidad, resta poner los carteles de las paradas de colectivos. Pero no es así. Florencio Varela adolece de algo que se llama sentido común. Y acá no se está hablando de gastar recursos. Las cosas se pueden hacer con bajo costo. Sacar las garitas y trasladarlas 30 metros no tiene costo. Puede ser una bolsa de cemento y un cuarto de arena. Permitir estacionar en la zona bancaria no tiene más que el costo de tres carteles que lo indiquen. Sacar el tránsito pesado del centro de Varela tampoco tiene enormes erogaciones. Hace falta carteles, es verdad. Pero ¿cuánto tiempo más hay que esperar que lleguen? El bajo nivel, ya cumplió un año y medio de su inauguración y no es poco. La ordenanza que saca el tránsito pesado tiene tres años. Casi una gestión.
Estas son cosas que se deben mejorar y los funcionarios no actúan. Una vez más volvemos a reiterarlo: Esto pasa porque el intendente nunca echó a alguien por falta de gestión. El día que lo haga, Florencio Varela comienza a cambiar. Hace falta compromiso y vocación.