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Mario Lettiere, Director Periodistico
Carlos Stephan, Director de Arte
Punto y Aparte
Editora SRL
San Juan 25
F.Varela.
Te: 4355-5555
Tapa - 30/12/2011
Dos uniformados afectados a la Comisaría Sexta de Florencio Varela (Ingeniero Allan) fueron detenidos por orden de la justicia e imputados en los delitos de tentativa de extorsión y robo agravado (por la condición de policías) en el marco del irregular secuestro de una moto.
A pesar del estricto secreto impuesto al caso por las autoridades de la Jefatura Distrital de Policía de Florencio Varela, la noticia trascendió y saca a la luz otros hechos que se colocaron debajo de la alfombra para salvar a estos malos policías. Cabe recortar que la Comisaría Sexta de Ingeniero Allan es la misma que participó en la detención, a los golpes, filmados por Canal 13, de Ana Maria Duarte cuando pedía agua para el asentamiento Los Caracolitos, sobre la ruta 36, hecho por el cual el Jefe Distrital de la Policía de Florencio Varela, avaló, con su silencio, la gestión del comisario Pablo Vilches, el mismo que ahora se ve inmerso en este verdadero escándalo de fin de año.
Juan, así lo llamaremos, reservando su verdadera identidad, es un cobrador de sabanas a crédito que recorre desde hace tiempo los barrios varelenses. El jueves por la tarde Juan legó al almacén de una vecina de Allan, para hacer su cobranza. Al salir, la moto no le arrancó. El hombre se la dejó en guarda a la almacenera prometiendo que el viernes la retiraría con una camioneta. Dos horas después se detuvo en el lugar un patrullero de la comisaría sexta. Los policías pidieron la documentación de la moto. La almacenera les dijo que era del cobrador de las sábanas y estos respondieron que tenia pedido de secuestro y para separarla del delito de encubrimiento le solicitaron 500 pesos de coima. La mujer accedió, temiendo que en efecto la moto sea robada. Juan regresó el viernes como lo había anunciado. La almacenera le contó lo que había sucedió. De inmediato el cobrador se hizo presente en la comisaría con los papeles de su moto, pero allí no había ingresado ningún vehículo con las características del buscado. El cobrador radicó la denuncia por robo y aportó datos del patrullero que intervino. A esta altura los hechos se emparentaban con otros. Y esos otros daban cuenta en el currículum de los malos policías, de la TV que tuvo que entregarle a los policoimeros un motociclista por circular sin papeles. También está fresco la denuncia que una joven hiciera en la comisaría, la que no habría sido dada parte a la fiscalía, contra los dos poliladrones que le sacaron una cadenita de oro por circular en el ciclomotor sin patente. Se supo que un alto funcionario policial habría pagado de su bolsillo el valor de la cadenita, para no tener lo que se llama “ruido” en la comisaría. El vendedor de sábanas pidió que se investigue el paradero de su moto y cuando se hizo bajar a la comisaría a los polidrones, tuvieron que confesar que la moto había sido vendida a una joven del barrio.
El segundo jefe Distrital de Florencio Varela ordenó al personal que el caso no saliera a la luz, pero muchos buenos policías en Varela se están cansando de ocultar las cosas y hablan. Hablan más de lo que saben. Se hace necesario que la Jefatura Distrital diga algo al respecto. En Varela pasan cosas y muchos miran al cielo por no decir otro cosa,
La Fiscalía de Turno ordenó el procesamiento de los dos policías y al mismo tiempo decretó su excarcelación. Por mucho menos, Ana Maria Duarte fue detenida un día por pedir agua para el asentamiento Los Caracolitos. A los delincuentes con ropas de policías, la justicia los excarcela, a los luchadores barriales, les hace conocer los calabozos. Estos son los ejemplos para que otros sigan haciendo del uniforme un buen negocio, en algunos casos sobrevivir y en otros para vivir la gran vida.